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leyendas urbanas

 
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adrianaaa86
La JeFa

La JeFa


Registrado: 05 Jun 2007
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MensajePublicado: Lun Jul 02, 2007 8:18 pm    Asunto: leyendas urbanas Responder citando

LEYENDAS URBANAS

El coche de la policía

En el estado de New Jersey, un conductor borracho fue obligado a parar por la policía. Mientras el oficial de policía le estaba pidiendo la documentación, un accidente ocurrió muy cerca, lo que obligó al oficial a alejarse unos minutos.
Aprovechando el momento, el conductor borracho se dio a la fuga, llegó a su casa, metió el coche en el garaje, cerró el garaje con llave y le dijo a su mujer que, si alguien preguntaba, dijera que él había estado toda la noche en casa y que no había salido para nada.
Unas dos horas después, la policía se presentó en su domicilio. El conductor borracho y su mujer dijeron que no habían salido de casa en toda la noche, pero la policía les pidió que les indicaran dónde guardaban el coche.
Cuando abrieron el garaje, apareció dentro el coche de la policía, con las luces superiores todavía encendidas y dando vueltas.
La leyenda es falsa:

• Circula desde 1978 por diversas partes de Gran Bretaña y Estados Unidos, e incluso ha aparecido en algunas películas de cine.
• Ha aparecido en varios medios de comunicación
• Consultadas diferentes fuentes policiales, todos han oído la historia alguna vez, pero ninguno la ha corroborado.

9 veces Verónica
Esto es justo lo que nunca debes hacer: ponerte frente al espejo y repetir nueve veces seguidas el nombre de Verónica.
No serías el primero que se ríe al conocer esta historia, que lleva circulando por el mundo desde hace varias décadas. Muchos antes que tú han pensado que se trataba de un cuento chino y se han burlado, pero otras personas aseguran que quienes no han hecho caso de la advertencia y han aceptado el desafío, han cargado con una maldicion terrible.
¿Quién es Verónica? O mejor dicho: ¿quién era? Se trataba de una chica de 14 años que, estando en el pueblo con sus amigos, hizo espiritismo en una casa abandonada. Todo el mundo sabe que es algo tremendamente peligroso y que jamás debe tomarse como un juego. Ella no siguió las reglas de los fanatasmas, se burló durante toda la invocación y una silla que había en la habitación cobró vida y la golpeó mortalmente en la cabeza.
Sin embargo, Verónica aún no descansa en paz. Su espíritu está condenado y vaga buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el Más Allá, como le sucedía a ella en la vida real.
Rita era una chica de la edad de Verónica que conoció la leyenda en su instituto. Sus amigos la picaron, diciéndole que no se atrevía a decir 'Verónica' nueve veces ante el espejo. A ella le daba miedo, pero venció su terror porque le avergonzaba quedar mal ante todo el mundo. Una compañera fue a los servicios de esa planta del instituto para comprobar, entre risas, si cumplía la prueba.
Lo hizo, no pasó nada y el grupo lo olvidó enseguida. Menos Rita. Para ella la auténtica pesadilla comenzó esa misma noche. Estaba en la cama, cuando un sonido la despertó. No se trataba de un estrépito, sino de una especie de susurro indescifrable que oía cerca de la nuca, mientras sentía como si alguien respirara en su cuello. Aterrada, se levantó y encendió la luz. Allí solo estaba ella. A pesar de eso, no pudo dormir en toda la noche. Al día siguiente, no se atrevió a contárselo a nadie. Estaba muerta de miedo y de sueño, y en medio de la clase tuvo que salir al servicio para mojarse la cara y despejarse. Pero cuando entró al baño, hacía mucho frío (como estaban en invierno no le dio importancia) y una capa de vaho cubría el espejo. Rita lo limpió con la mano para comprobar horrorizada que tras ella había una chica que no había visto jamás, con una expresión de espanto y sangre en la cabeza. Fue solo un instante. Cuando se volvió a mirarse, ya no había nadie. Rita rió nerviosamente, pensando que todo era fruto de su imaginación, los nervios y el cansancio. Sin embargo, cuando se volvió hacia el espejo vio algo que la dejó helada. Al borrarse el vaho una frase había permanecido escrita: 'Soy Verónica. No debiste invitarme a volver'.
Rita no pudo soportarlo. Hoy pasa sus días encerrada en un manicomio, y solo habla para jurar y perjurar que el fantasma de Verónica la sigue atormentando.
Conducir sin carnét
Estoy apuntada a una autoescuela y en una de las clases un compañero preguntó si era mejor que nuestros padres nos enseñaran a conducir un poco antes de las clases prácticasEstoy apuntada a una autoescuela y en una de las clases un compañero preguntó si era mejor que nuestros padres nos enseñaran a conducir un poco antes de las clases prácticas.
Pero antes de que el profesor contestara, otro compañero dijo que no. Que a una amiga de una prima suya le regalaron un coche cuando cumplió los 18 y para probarlo convenció a tres amigas para dar un paseo. Las amigas no querían subir porque no sabía conducir, pero al final subieron y en una curva se salieron y se estrellaron. La chica había salido despedida del coche, pero se lecvantó y vio que dos de sus amigas estaban muertas y que la otra, antes de morir, la dijo que se las pagaría. Ahora la chica está como ida y no deja de repetir que sus amigas la persiguen y la dicen que la esperan para cobrárselas todas juntas. Sé que puede ser una leyenda urbana, pero también es verdad que la gente que tiene un accidente puede quedar muy tocada. Sea verdad o no, por si acaso que nadie conduzca sin carné.

El cementerio
Unos chicos jugando en un cementerio
Nunca había creído en los espíritus hasta que, hace un par de meses, fui por la noche con mis amigos al cementerio. Al llegar, nos pusimos a jugar al escondite y me la ligué yo. Cuando acabé de contar escuché un ruido en la zona de los nichos más viejos y fui hacia allí esperando pillar a alguien. Pero no fue así. Al principio no veía nada, aunque poco a poco me fui acostumbrando a la oscuridad, y entonces le vi. Era un niño pequeño que parecía estar muy triste. Yo me quedé muy sorprendido. ¿Qué hacía ese crío allí? Antes de que pudiera decir algo, el niño se desvaneció en el aire. No me había asustado más en toda mi vida. Casi nadie me creyó, pero yo estoy convencido de que aquello fue real.
El espectro del parque
Se asustarán... pero no por las atracciones
Hace tan solo 12 días fuimos de excursión a Terra Mítica, y a dos de los que íbamos nos pasó una cosa espantosa:Estábamos dos amigas y yo en El vuelo del Fénix, esa atracción tan popular, y había una cola exagerada. Nosotras estábamos impacientes por subir y cuando nos tocó el turno, como una de las que venía, Isabel, no nos caía bien le dijimos que se fuera con los de otra clase y ella aceptó; entonces con nosotras se montó un muchacho de, por lo menos, 15 años. Bueno, pues la atracción empezó a subir y a subir, y yo estaba muy cagada. Entonces me di la vuelta para decirle a mi amiga que mirara el paisaje y vi, en el sitio que quedaba vacío, una especie de fantasma que mi amiga también vió. Era muy feo, tenía la cara toda azul, y los ojos llenos de escarcha, vestía unos pantalones todos rotos, y lo único que se me ocurrió fue gritar. El chico que venía con nosotras nos preguntó: '¿Qué es lo que hacéis...?' Lo único que oí decir a esa extraña cosa fue: 'No saldréis...' Cuando bajamos, mi amiga salió desmayada del susto y por poco la perdemos. Yo, sin embargo, me quedé pensando qué podía haber sido eso que habíamos visto. Ahora hay veces que se me aparece en sueños, y el chico que se montó con nosotras también... ¿Qué tendría que ver el chico con el fantasma? Me gustaría saberlo, Javi.
La autoestopista
Una chica que necesita que la lleven, una bolsa olvidada, un chico desconcertado
Se cuenta por ahí, quizá ya lo hayas oído, la historia de un chico que un día recogió a una chica guapísima que hacia autostop. Ella le dio la dirección de su casa y el chico la llevó, pero al ser la calle de dirección única la chica le dijo que la dejase al principio de la hilera de casas, que ella ya seguiría caminando. Al día siguiente el chico reparó en que en el coche había una bolsa. Era la que la chica llevaba el día anterior. 'Se la debe de haber olvidado' pensó. La abrió y encontró la documentación de la chica y se dispuso a llevársela. Cuando llegó a la calle del Campanario, allí vivía la chica, se acercó a su puerta y llamó. Le abrió una señora mayor. 'He encontrado esto en mi coche se le ha debido de olvidar a la chica que traje ayer hasta aquí' dijo él. La mujer al ver la documentación quedó pálida. '¿De dónde ha sacado eso? ¡Es de mi hija!' gritó. 'Tranquilícese, señora. Ayer la traje hasta aquí y...' 'Imposible, mi hija lleva muerta un año. Márchese'. El chico, confundido, se montó en su coche y comenzó a dar vueltas nervioso, hasta que decidió volver para poner en claro la extraña historia. Cuando se acercó a la calle comprobó que todo era diferente y se quedó petrificado al descubrir que en donde antes estaba la casa ahora sólo se veía la puerta de un pequeño cementerio.
La chica de la curva
En una noche con niebla, en una carretera solitaria, una extraña chica hace auto-stop
Se cuenta por ahí, quizá ya lo hayas oído, la historia de un chico que iba conduciendo su coche una noche de niebla por una carretera comarcal, cuando de pronto ve a una chica haciendo auto-stop y la coge. Ella sube, es guapa pero está muy pálida. El chico le da conversación: '¿Qué tal?', '¿adónde vas?', '¿cómo te llamas?'. Pero la chica no contesta. Después de un rato en silencio ella de pronto dice: '¡Cuidado con la curva!' El chico la mira y ella, con la vista al frente, vuelve a decir: '¡Cuidado con la curva!' Él mira fijamente la carretera, pero parece que no hay ninguna curva. De todas formas, más asustado por la actitud de la chica que por las condiciones, decide aminorar la velocidad. De sopetón, una curva cerradísima en forma de horquilla aparece entre la niebla. El chico pega un volantazo mientras pisa el freno afondo. El coche queda atravesado en la carretera. Asustado se gira hacia la chica mientras le pregunta: '¿estás bien?' Pero se queda aún más blanco cuando ve que la chica no está. Sale del coche para ver si ella se ha tirado en marcha o si ha salido del coche. No hay nadie. Se va asustado, y para en la primera gasolinera que encuentra para reponerse del susto. Decide no decir nada de lo de la chica no vaya a ser que le tomen por un loco. Pero le dice al chico de la gasolinera que casi tiene un accidente en la curva aquella. El chico de la gasolinera le cuenta que hace unos meses una chica se mató en ella cuando su coche se salió de la calzada en una noche de niebla. Más asustado que antes se monta en el coche y decide no volver a pasar por ese camino y no conducir en las noches de niebla cerrada.
La niña del cementerio
Cuando el aburrimiento acecha y no hay nada mejor que hacer
Era un viernes, y como me aburría decidí ir a la tienda de mármoles de mi tío. Tenía bastante trabajo y, por no dejarme solo, me fui a poner una lápida con él. Cuando casi estábamos llegando al cementerio un amigo de mi tío le paró y estuvieron hablando bastante tiempo. Yo metía prisa a mi tío porque iban a cerrar. Llegamos y el hombre del cementerio (bastante siniestro) nos dijo que nos diéramos prisa. Intentamos ponerla lo antes posible pero tuvimos problemas porque el nicho estaba muy alto. Cuando terminamos de ponerla ya era un poco de noche y vimos en esa calle de nichos una niña sola al fondo de un callejón sin salida. La cojimos de la mano y cuando nos disponíamos a salir vimos que la puerta estaba cerrada. En ese momento la niña se soltó. Como era un cementerio muy pequeño antes de salir la buscamos, pero no la encontramos: había desaparecido. Mi tío y yo teniamos un poco de miedo, como no la encontramos lo dejamos estar, llamamos al Ayuntamiento y nos fuimos. Al otro lunes fuimos a poner otra lápida, y por curiosidad buscamos la lápida de alguna niña. Ni rastro.
Un baño terrorífico
Posesiones diabólicas en el aseo
Esta es una de mis peores pesadillas y se vino repitiendo durante muchos años.
Mi infancia la pasé en aquel piso... El cuarto de baño pequeño, el que casi nadie utilizaba, por las noches era tomado por el diablo para llevarse a sus elegidos al infierno. Siempre soñaba que detrás de la cortina que ocultaba las estanterías estaba el demonio y que las estanterías desparecían. Todo era un foso de lava y fuego, hacía muchísimo calor y yo tenía un miedo espantoso, el diablo no me veía porque yo me escondía detrás de la cortina y desde ahí observaba cómo él echaba a las personas, enjauladas al foso y las mantenía allí hasta que solo eran huesos y ceniza. Después hacía que volvieran a subir las jaulas en las que solo quedaban los huesos para deleitarse con el olor a chamusquina de estos y ahí solía despertarme siempre
La sonrisa del payaso
SE HAN EXTENDIDO COMO LA PÓLVORA NUEVOS CASOS DE ESTE BRUTAL ATAQUE DE BANDAS VIOLENTAS, CON EL QUE MARCAN A SUS VÍCTIMAS DE POR VIDA
La historia que durante los últimos meses se ha extendido como la pólvora en distintas capitales, como Madrid, Barcelona o Valencia, produjo la semana pasada el pánico en Cuenca. Al parecer, a algunos universitarios les habían amenazado con hacerles la "sonrisa del payaso". ¿En qué consiste dicha práctica? En rasgar con un cuchillo las comisuras de los labios, o hacerles sujetar una navaja con la boca (con el filo hacia dentro), y provocarles la risa o gritos. De este modo, la herida se rasga provocando una espantosa herida. Un modo de marcar, como a ‘Joker’, a una persona para toda la vida.
Hay quien señala que el origen de tan macabra acción estaba en una apuesta. Apuesta mantenida por dos bandas que estarían de acuerdo sobre en qué lugar y en qué momento se pasaría a la acción. Una acción que consistiría en presentar ante sus rivales el mayor número de víctimas posible, porque, como en todo ‘juego’, siempre tiene que haber un ganador. ¿Y quiénes serían las víctimas? Las habría de dos tipos, según el sexo del damnificado.
A los hombres, se les arrancarían los dientes a golpes, sin importar si se realiza a martillazos o, incluso, con alicates. A continuación tendría lugar un corte amplio, profundo, desde
la comisura de los labios hacia el interior de la boca, a ambos lados, dando forma a una estúpida sonrisa del payaso cuyas cicatrices llevaría el afectado durante toda su vida.
Las mujeres tampoco se librarían del castigo. A ellas les tocaría
elegir, porque con ellas se aspira a dar un trato más ‘benevolente’. Una elección que supondría decidir entre si prefieren ser violadas o quedar marcadas con la sonrisa del payaso. Un ‘mejor’ trato que también tendría su contraprestación.
Si no se deciden, sufren ambas cosas.
De hecho, hay gente que asegura que a una estudiante que esperaba para coger el autobús se le acercó un grupo de skins, que iban en un coche, y le preguntaron: “¿Qué prefieres: ser violada, que te rompamos los dientes contra un bordillo o que te hagamos la sonrisa del payaso?”.



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*No vivas la vida,vive tu sueño
*No dejes qla muerte t lleve en sus brazos mientras duermes

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adrianaaa86
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MensajePublicado: Lun Jul 02, 2007 8:19 pm    Asunto: Responder citando

SOBRE EL RIÑÓN QUE NOS FALTA.

Un joven decidió un sábado por la noche asistir a una fiesta. Se estaba divirtien-do bastante, se tomó unas cervezas y una muchacha que conoció allí y a la que parecía gustarle, le invitó a ir a otra fiesta. Rápidamente aceptó y marchó con ella. Fueron a un apartamento, donde continuaron tomando cerveza y aparentemente le dieron droga (no sabe cuál).

Lo siguiente que recuerda es que despertó totalmente desnudo en una bañera llena de cubitos de hielo. Todavía sentía los efectos de la droga y de la cerveza. Miró a su alrededor y estaba solo. Luego, se miró el pecho y descubrió que tenía escrito con pintura roja este mensaje: <<llame al 911 o usted morirá>>. Vio un teléfono cercano a la bañera, así que llamó inmediatamente. Le explicó a la operadora la situación en la que se encontraba. La operadora le aconsejó que saliera de la bañera y que se mirara en el espejo. Se observó aparentemente normal, así que la operadora le dijo que revisara la espalda. Al hacerlo, se apercibió que tenía dos ranuras de nueve pulgadas en la parte baja del abdomen. La operadora le dijo que se metiera nuevamente en la bañera y que mandaría un equipo de emergencia.

Desgraciadamente, después de que lo examinaron a fondo en el hospital, reparó en lo que le había pasado: le habían robado los riñones. Actualmente, esta persona se halla en el hospital conectado a un sistema que lo mantiene vivo. La Universidad de Texas y el Centro Médico de la Universidad de Baylor realizan gestiones para encontrar donantes.



ASTUCIAS DE FÉMINA.

Un chico va conduciendo solo por la carretera y tiene un accidente contra otro coche conducido por una chica. Ninguno de los dos se hace daño pero los coches que-dan prácticamente destrozados. La chica (muy atractiva, por cierto) le dice: “ ¿Estás bien? Si, estás bien. Y yo también. No tengo ni un rasguño. Esto debe de ser cosa del destino. El destino nos ha unido. Es una señal”.

El chico encantado y desconcertado por lo extraño de la situación, le da la razón a la chica. “Sí, sí, debe de ser cosa del destino” (a ver sí cae). La chica se dirige al coche y coge una botella de vino que ha quedado intacta. Se la ofrece al chico para que “le quite el nerviosismo y para hacer la situación algo más agradable y celebrar su encuen-tro”. Él, nervioso, se bebe media botella y cuando se la pasa a la chica, ésta tira el resto del vino y rompe la botella en añicos. Le dice al chico “Ahora esperaremos a que venga la policía... ”.



ANIMALES RESUCITADOS.

Una joven ama de casa iba a dar por primera vez una cena a la que estaban invi-tados varios directivos de la empresa de su marido. Como era una velada muy especial, llevaba idea de preparar, entre otros platos, una mousse de salmón. A tal efecto se acer-có al mercado, compró el pescado que necesitaba y, después de lavarlo, lo dejó sobre la mesa de la cocina mientras iba por los demás ingredientes. Al volver de la despensa descubrió, horrorizada, que el gato estaba sentado en la mesa mordisqueando el pesca-do. Se apresuró a echarlo y luego se dijo: “Vaya, no creo que se den cuenta de lo que ha ocurrido”. Así pues, volvió a limpiar el pescado y siguió con los preparativos.

La cena tuvo un gran éxito. Al término de la misma, entrada la noche, los invita-dos se fueron despidiendo sin dejar de felicitarla efusivamente, sobre todo por la mous-se de salmón. Cuando hubo partido el último coche y cerraron las puertas del jardín, el matrimonio reparó de pronto en que su gato estaba junto al porche, tieso y muerto.

La joven ama de casa se devanó los sesos, tratando de averiguar lo que le habría ocurrido al pobre animal, hasta que se acordó del salmón. Imaginándose que debía de estar contaminado, cogió el teléfono y llamó a todos los invitados, incluidos los jefes de su marido, para ponerles al corriente de la situación y recomendarles que avisaran al médico enseguida. Aquello no les hizo la menor gracia. De hecho, algunos llegaron a tomarse francamente mal que les hubiera servido un alimento mordisqueado por un ga-to.

En cuanto hubo hecho la último llamada sonó el teléfono. Era su vecino, con cara de estar muy avergonzado. Le explicó que aquella noche, al salir, había tenido la desgracia de atropellar a su gato. Le dijo que lo sentía mucho, pero que en aquel mo-mento tenía muchísima prisa porque debía coger el tren. Que había llamado varias veces para comunicárselo, pero que, por desgracia, no consiguió hacerse oír a causa del ruido de la cena. Así pues, había dejado el gato junto al porche. ¿Lo habían encontrado ya?.



EL WATER QUE EXPLOTÓ Y OTROS ACCIDENTES GROTESCOS.

Un hombre casado, de unos cincuenta años, tenía prohibido el tabaco porque había padecido un amago de infarto de miocardio. Sin embargo, no podía prescindir de algunos cigarrillos al día y se encerraba en el cuarto de baño de su casa para poder fu-mar tranquilamente sin ser recriminado por su mujer.

Entre las obsesiones de la mujer estaba la limpieza del hogar. Por ello se preocu-paba en demasía por los gérmenes, y la cocina y los cuartos de baño eran el centro de su preocupación sanitaria e higiénica. Por ello, de vez en cuando, empleaba en la limpieza exhaustiva que practicaba un producto químico abrasivo. Solía rociar bien el retrete con ese producto, que debía de ser una espantosa mezcla de alcohol de quemar y amoníaco. En fin, lo que de ningún modo podría imaginarse esa virtuosa mujer de su casa es que el marido iría a sentarse en el trono pocos minutos después para enfrascarse en la lectura del periódico deportivo y en el placer solitario de su furtivo cigarrillo. Y aunque se lo hubiera imaginado tampoco hubiera servido de nada porque es muy dudoso que hubiera podido prever las consecuencias.

Las consecuencias fueron bastante inmediatas, lo que tarda uno en fumarse a placer un pitillo bien aprovechado, menos de diez minutos. Los gritos terroríficos de un hombre se escucharon por todo el bloque de viviendas nada más tirar el infortunado marido la colilla por el retrete, como acostumbraba. Una llamarada se encargó de lamer-le bien los genitales y alrededores. La mujer acudió rauda pero poco podía hacer ni en-tender. El marido se retorcía con una toalla mojada envolviéndole las partes bajas. Ella no comprendía. Él no acertaba a explicarse, el infierno bramó desde la grieta de un re-trete superlimpio.

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Una mujer vierte un detergente explosivo en la taza del water. Su marido, mien-tras está orinando, arroja en el interior la colilla de un pitillo. Se produce una tremenda explosión. Su esposa llega corriendo y lo encuentra dentro de la bañera, cubierto de sangre. “¡Dios mío!” Exclama. “¿Dónde está tu oreja?” “¡Qué se vaya al cuerno mi ore-ja! Búscame el brazo derecho. En él está mi pene”.



EL ANIMAL INVASOR.

Un matrimonio pasaba un fin de semana de camping con sus dos hijos. Una no-che, la madre salió de la tienda de campaña y se metió entre los árboles para hacer sus necesidades. En esos momentos la mujer tenía el período, y un lagarto, atraído por el olor de la sangre, se introdujo en el cuerpo de ella mientras estaba en cuclillas, con lo que murió desangrada a los pocos minutos. Su hijo pequeño la encontró a la mañana siguiente.



EL VIOLADOR CASTRADO.

Una joven médica fue asaltada una noche en que regresaba a casa por dos des-conocidos con la intención de violarla. Ella no perdió la serenidad y les propuso ir a su casa para hacer las cosas bien y con más tranquilidad y así pasar juntos un buen rato. Allí, les invitó a una copa, en la que puso un fuerte somnífero. Mientras estaban dormi-dos, la joven médica los operó y les cortó el pene de raíz, para abandonarlos después en mitad de la calle.



SECUESTRADAS EN EL PROBADOR.

Una chica iba con su novio y decidió pararse en la calle Pelayo de Barcelona a comprarse unos sostenes. El novio le dijo que la esperaba en la calle, porque no estaba bien visto que un hombre entrara en un negocio de estas características. El pobre chico esperó y la chica no salía. Finalmente entró y no estaba. Al parecer, la secuestraron en el probador a través de un dispositivo que hacía girar el espejo y se la llevaron para trata de blancas. No se la vio más.

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En una tienda de ropa situada justo enfrente de El Corte Inglés de la calle Pintor Sorolla, de Valencia, dos chicas se metieron en el probador. Su madre, alarmada por la tardanza, entró a buscarlas y no las vio. Los responsables del establecimiento dijeron no saber nada. Pero la madre insistió y presentó una denuncia en la policía, que tropezó con ellas en un cuarto oscuro donde estaban maniatadas. Querían llevarlas a otro país.



SORPRESA, SORPRESA.

El director de una empresa contrata a una taquígrafa despampanante. Después de comérsela con los ojos durante unas semanas y de varios intentos de quedar con ella, sin obtener ningún resultado, decide invitarla a comer para celebrar su cumpleaños. Ella le dice que tiene que pensárselo. El día siguiente, la joven lo felicita cariñosamente y deci-de aceptar la invitación. Después de comer “íntimamente” la joven invita a su director a tomar café en su casa. Al llegar, ella le comunica melosamente que se va a su dormito-rio a “ponerse cómoda”. Él decide empezar a desnudarse y llama a la puerta del dormi-torio. Ella, con voz insinuante, le invita a pasar. Nada más abrir, el director se encuentra a su mujer y sus hijos, cantando “Cumpleaños feliz”.



LA COCINA CANÍBAL.

Muchas veces he oído relatar historias que tienen que ver con restaurantes chi-nos y con los chinos que trabajan en ellos. Pero lo más alucinante es lo que corre por ahí sobre la desaparición de los cadáveres de los chinos. Según las estadísticas publicadas, en varios años sólo fallece uno o dos de la comunidad de chinos que residen en España. Nos cuentan que entre todos los que acudimos a los restaurantes chinos nos estamos comiendo a los orientales muertos y ayudando así a que otros ocupen su lugar y sus pa-saportes o permisos de residencia. Los procedimientos son: 1º) Se trocea bien al muerto; 2º) se le corta en tiritas; 3º) los huesos y partes duras acaban en los hornos de las coci-nas; 4º) se congelan las tiras de carne; 5º) se sirven en bandejas ovaladas de diferentes formas: chop-suey, ternera con setas, arroz tres delicias, rollitos primavera, cerdo agri-dulce, empanadillas chinas... y 6º) nos los comemos tan ricamente y además pagamos como cualquier hijo de vecino. La cocina china tiene la ventaja de volver irreconocibles los alimentos.



¿NO TIENE SEGURO? PUÉS TENDRÁ QUE MORIR.

Un médico se niega a atender a un joven sin identificar al que recogen de la calle medio moribundo. Al parecer, el herido no lleva la tarjeta del seguro y las personas que lo han traído no quieren hacerse cargo de él. Tras encendidas discusiones con el recep-cionista del hospital, que quiere que le saquen de allí aquel fardo sangrante, y tras efec-tuar varias consultas telefónicas con el director, éste decide bajar un momento para pe-dir a los recién llegados que dejen de armar escándalo y se marchen con el joven, por-que no quiere atenderlo. Una vez abajo, el director descubre que el moribundo – que luego fallecerá -, es su propio hijo.
¡VAS A MORIR!.

Mientras circula en su coche, una mujer sufre la persecución de un desconocido que no deja de hacerle señales con los faros. Al llegar a su casa, comprueba alarmada que el perseguidor se detiene detrás de ella. Sale su marido y le hace frente. El extraño se explica: cuando la mujer se detuvo en una gasolinera, un individuo se introdujo furti-vamente en su vehículo. Él presenció la escena y trató de advertirla. En efecto: agazapa-do en el asiento trasero encuentran a un maníaco armado con una cuerda y un hacha.



ROBO INGENIOSO.

Una pareja fue a buscar su coche, aparcado la noche anterior en la calle, y se encontró con que lo habían robado. Lo buscaron por todas partes y, como no aparecía, presentaron denuncia en la policía. Dos días después, el lunes por la mañana, de camino al metro, lo hallaron en un lugar muy próximo a donde lo habían dejado. En el interior se veía una nota en la que podía leerse: “Necesitábamos el coche para el fin de semana y hemos tomado prestado el suyo. Disculpen las molestias. En agradecimiento, acepten estas dos entradas para el teatro”. Y, en efecto, junto a la nota había dos tickets para una obra teatral, un día concreto que ahora no recuerdo. La noche señalada, la pareja, exul-tante de felicidad, se fue a disfrutar de esa velada tan bien ganada. Pero al volver a casa descubrieron que, mientras estaban en el teatro, les habían desvalijado la casa.



UN LOCO ANDA SUELTO.

Ocurrió hace unos años. Un chico llevaba a su novia a su casa en las afueras de Valencia, cerca de la playa del Saler después de salir del cine. Cuando transitaban por el kilómetro cuatro de la carretera nacional 330 se quedaron sin gasolina. El chico cogió una botella que tenía guardada en el capó para un caso de emergencia como éste y se acercó a una gasolinera que hay a unos dos kilómetros. La chica se quedó en el coche, con las puertas cerradas por dentro y escuchando la radio, donde comentan que un loco peligroso se ha escapado de un manicomio cercano. Por fin se queda dormida, sin darle más importancia a lo que acaba de oír. Unos minutos más tarde unos fuertes golpes en la ventanilla trasera del vehículo le sobresaltaron. Cuando se giró para ver que ocurría, descubrió con horror que alguien golpeaba con la cabeza ensangrentada de su novio el cristal...



EL PERRO GUARDIAN.

Una joven, ciega, vivía sola con su perro lazarillo, un pastor alemán. La joven vivía cerca de un psiquiátrico: una noche, escuchando la radio, dijeron en el informativo que un loco se había escapado de allí.

Ella se acostó un poco asustada, pero su perro siempre dormía debajo de su ca-ma. Ella dejaba la mano colgando y el perro se la lamía, así se tranquilizaba y se queda-ba dormida. De pronto, una gota fría, como venida del cielo, comenzó a resbalar por su frente. Tras ella otra, y otra más, y luego más todavía. A pesar de lo raro del caso la niña se relajaba al notar los lametazos caninos. A la mañana siguiente llamó a su perro, pero éste no aparecía. Avisó a sus vecinos para que la ayudasen a buscarlo. Al final lo encon-traron debajo de la cama, descuartizado, mientras que la cabeza del animal colgaba san-grante del techo, además, una nota que decía... “los locos también sabemos lamer la mano”.



SUERTE QUE NO ENCENDISTE LA LUZ.

Hace unos dos años, en Granada capital, ocurrió un asesinato que llamó mucho la atención. Fue en un piso de estudiantes, donde vivían cuatro chicas. Una noche, dos de las chicas se fueron a sus respectivos pueblos ya que era viernes, para pasar el fin de semana. Las otras dos se quedaron en el piso. Una de ellas decidió irse a dormir al piso de una compañera de clase. Se fue dejando a la otra sola en la vivienda.

Por la noche, la que se había ido a dormir fuera se dio cuenta de que no tenía pijama y volvió al piso a recogerlo. Fue a su habitación y no encendió la luz para no “despertar” a su compañera. Cogió el pijama que estaba en el armario y se fue de nuevo.

A la mañana siguiente, cuando volvió, se dio cuenta de que la policía estaba en el piso y que los vecinos llenaban el pasillo. Se asustó mucho porque no sabía qué había pasado. Se dirigió a su habitación y vio que un “cuerpo” se encontraba en el suelo tapa-do con una sábana. ¡Era un cadáver! ¡Su amiga había muerto! ¿Cómo? Se puso muy nerviosa, un montón de preguntas se atropellaban en su mente y no encontraba ninguna respuesta.

La noche antes un ladrón había entrado en el piso y, estando la chica sola, la mató después de robarle el dinero que tenía. Cuando la chica protagonista fue al piso q recoger el pijama, el ladrón se encontraba en su habitación y ya había asesinado a su compañera. Dicho hombre dejó escrito en el espejo de la habitación, con pintalabios rojo: “SUERTE QUE NO ENCENDISTE LA LUZ”.



BIENVENIDOS AL MUNDO DEL SIDA.

Una chica de Málaga se encontraba de vacaciones en Palma de Mallorca, donde conoció a un chico extranjero. Se enamoraron y pasaron todo el verano juntos. Cuando terminaron las vacaciones, la chica estaba muy apenada porque el chico se marchaba a su país. Él le dijo que no se preocupara, que la quería mucho, y le dio una caja y le pidió que no la abriera hasta que hubiera subido al avión. Ella se despidió de él muy triste, pero a la vez intrigada por ver que contenía la caja. Esperando encontrarse un anillo de compromiso, abrió la caja y se encontró una rosa negra muerta y una nota que decía “Bienvenida al mundo del SIDA. Yo tenía una novia a la que quería mucho y ella me lo pegó a mí. Mi venganza será pegárselo a todas las mujeres que pueda”.


APARECIDOS ITINERANTES.

Un joven hombre de Rentería (Guipuzkoa), se dirigía de Zarauz a Orio, por una carretera de la costa guipuzcoana, donde se habían producido numerosos accidentes mortales. De repente, a dos metros de su coche y bajo la lluvia, apareció una chica jo-ven, con el cabello largo hasta la cintura, empapada de arriba a abajo. El hombre paró bruscamente y salió del coche. Extrañado se acercó hasta la chica; ella tenía la mirada perdida y el conductor supuso que estaba en estado de shock. ¿Te puede ayudar? -le dijo- ¿Puedo acercarte a algún sitio? Ella, sin mediar palabra, hizo un gesto afirmativo con la cabeza y accedió a montarse en el coche.

En una de las rectas de la carretera, un coche se aproximó de frente a gran velo-cidad y deslumbró fuertemente al conductor. Éste dio un volantazo y frenó justo en el instantes antes de caer en un barranco. Cuando se recuperó del susto, miró hacia la de-recha para preguntar a la chica cómo se encontraba, pero ella había desaparecido. En su lugar había un pequeño bolso, que ella llevaba en la mano. Al día siguiente se acercó a la comisaría para devolver el bolso y todo lo que contenía. Dentro había un pasaporte a nombre de una chica. Tras buscar su nombre le dijeron que había fallecido años atrás en un accidente de circulación. Posiblemente en la carretera entre Orio y Zarauz. Actual-mente, el conductor lleva internado desde hace dos años en la clínica mental de Santa Águeda, de Mondragón.

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Circulando por la vieja carretera de Sineu (Mallorca) un conductor observa a una muchacha con un abrigo de corte militar, muy ancho y desgarbado, que aparentemente le hacía señas para que la recogiera. Nuestro hombre la invita a subir y, al arrancar, la miró de reojo, sólo contando con las leves luces del tablero de mando. Tenía los cabe-llos en gran desorden. Una de las mangas estaba rota por dos sitios, y la expresión de sus ojos, aunque no tenía nada extraordinariamente anormal, era como de miedo sordo. Tenía unas manos muy delgadas y blancas que dejaba caer sobre el asiento delantero como si estuviese en alerta constante. Entonces, el conductor se percató –y ese detalle no lo olvidará nunca- de que entre la mata de pelo desgreñado que a ella le caía a ambos lados del rostro, había una hoja seca de pinaza confundida entre sus cabellos. Cuando se acercan a una curva, la muchacha murmura con voz angustiada: “Vaya con cuidado. Este tramo es muy peligroso. Hay muchos accidentes”. Acto seguido desapareció del vehículo en plena marcha y haciendo caso omiso de las puertas cerradas. El hombre, muy alterado, acude a un puesto de la Guardia Civil. Allí le muestran una foto de la autoestopista, le dicen que se mató en aquella misma curva cosa de un año atrás, y que tienen archivadas casi una docena de denuncias

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Durante uno de los múltiples guateques que se celebraban en casa de una familia acomodada (que habitaba por aquel entonces en la zona del pirineo andorrano), el hijo menor de la familia se fijó en una joven que iba completamente vestida de blanco, pero ella no dijo ni una palabra en toda la velada.

Cuando llegó la hora de la despedida, el joven llevó a la chica hasta su casa en la moto, y como tenía frío, le dejó la chaqueta. Al día siguiente el joven acudió a la casa donde la noche anterior dejara a la chica, con la intención de recuperar su chaqueta, pero la madre de la chica le informó de que ésta había fallecido hacía ya diez años. El joven no podía creerlo, así que fue al cementerio de San Miguel para convencerse. Allí encontró su chaqueta, correctamente doblada sobre la tumba de la chica



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*No vivas la vida,vive tu sueño
*No dejes qla muerte t lleve en sus brazos mientras duermes

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adrianaaa86
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MensajePublicado: Lun Jul 02, 2007 8:20 pm    Asunto: Responder citando

RELATOS DE TERROR Y LEYENDAS URBANAS PARA NO DORMIR
Hola, bienvenidos a estas historias y leyendas de terror. Seguid leyendo.
No recomendamos, yo Antonio Jesús Estrada Arroyo y mi primo Alberto Peláez Arroyo estas historias para los que sueñen mal, con monstruos o simplemente tengan miedo fácilmente. Si no os lo imagináis no tendrá miedo, mejor imaginadlo a aguantaros todo lo que sentís en vuestro interior.
Una cosa, las mantas o puertas cerradas con cerraduras en vuestras habitaciones no creáis que van a ser un obstáculo para los mas misteriosos monstruos, fantasmas u hombres lobos que puedan atacaros y mataros.
Comenzaremos contando los relatos de terror.
Son algo cortos, pero asustan a cualquier persona que se lo imagine cuando está soñando o está metido en la cama.
El primer relato lo hemos titulado
LA VISITA DE LA MUERTE
UN HOMBRE ATORMENTADO TRAS HABER ASESINADO A SU MUJER RECIBE LA VISITA DE UNA EXTRAÑA DAMA.
"Tengo frio. ¿Dónde estoy? ¡No puedo moverme! Mis piernas y brazos... están... como entumecidos, gélidos. Se ha apoderado de mi ser. Una sensación de abandono. Como si una garra, me estuviera, sujetando. Todo el cuerpo. ! Ayuda... Por favor. Que alguien me ayude ¡!No... No está loco!! No sé lo que pasa. Socorro!!

Hace como dos días, yo me encontraba en el despacho de mi casa, revisado unos papeles. La lluvia con ganas repicaba, en los cristales, de la ventana. ¡Que gozada, ver caer la lluvia! - me dije. Con el verano tan duro que hemos tenido.

De repente me quede, helado. Una mujer, alta, esbelta avanzaba, entre la cortina de agua. Iba sin paraguas. Con la cabeza inclinada y las manos, en los bolsillos. Por un momento, pensé - ¿A donde ira una chica tan linda a estas horas? Con la que esta cayendo...

Se fue acercando, cada ves más. Hasta que estuvo lo suficiente cerca, que le vi bien el rostro.- Pero.. ¡No puede ser: Es ella! ¡Ha vuelto! Maria.. Maria!! - grité como un loco. ¡Tú... Pero si estás.. ¿cómo es posible? Pero sí yo mismo...

La mujer se para, casi toca con su cara, el cristal. Y en su rostro blanco inexpresivo, se dibuja una sonrisa, siniestra. Que dejaron al descubierto, una dentadura podrida. No pude más. Solté un grito horrible que me desgarró la garganta, y me desmaye. Cuando me desperté. Era noche cerrada. Decidí que tenia que asegurarme. No era posible, que Maria estuviese viva. Yo la mate. Con mis propias manos apreté su cuello. Luego la lleve a una finca. Donde pasamos los fines de semana. En le huerto, cave la fosa. Y tuve mucho cuidado de disimular, la tierra removida.

En menos de una hora, ya estaba en la finca. Cuando me acerque al huerto. Un temblor, recorrió todo mi cuerpo. ! Dios mío, no puede ser, la fosa esta vacía. Como si Maria hubiera salido de ella ¡. Me entro un pánico terrible. Ya no sabia que hacer. De repente, una voz que me resulto familiar dijo. - ¡Antonio... ¿Por qué, Antonio..? ¿Por qué lo hiciste..? Dime Antonio...

María... - Dije con tono desesperado. - ¡Tú no quisiste el divorcio. No me dejaste alternativa! Entonces ella se acercó, vestida como siempre. Pero el semblante de la cara. Era una palidez fantasmal. Los pies no le llegaban al suelo. Como si flotara. Me tendió los brazos. Diciéndome: Antonio, ven... abrázame por ultima vez. Como hipnotizado, avancé y me abracé. Como nunca. Hasta ahora lo había hecho. Nos dimos un beso, largo y apasionado. Poco a poco fui entrando en un sopor, que fue dejándome como medio dormido y ya no recuerdo nada más.
Me encuentro en un lugar, lleno de barro. Y oscuro.
- ¿Qué oigo? ¡Voces! ¡Alguien se acerca! ¿Vendrán a socorrerme?
- ¡¡Oiga!! ¡Usted! ¿Qué hace ahí dentro? No ve que está dentro de una fosa, hombre de Dios?
- Pero... ¡Entonces no estoy muerto..! ¡¡Por favor, ayúdeme a salir de aquí!!

Una vez fuera, salí corriendo como un loco, gritando: !!María, te quiero!! ¡Vuelve a casa, María!!"


LA AUTOESTOPISTA FANTASMA
RELATO DE UNA HISTORIA SORPRENDENTE SUCEDIDA EN EL TRAYECTO ENTRE BALTIMORE Y NUEVA YORK
La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York al llegar al kilómetro 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, y en muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunque todavía no se ha hecho nada.

Un sábado por la noche, un prestigioso doctor neoyorkino -del que evitaremos reproducir su nombre-, regresaba a su casa después de asistir a una sala de fiestas country. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosa jovencita, vestida con un traje largo, de fiesta, haciendo auto-stop. Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable.

- El asiento de delante está lleno de palos de golf y de paquetes -se disculpó. Y a continuación le preguntó: - Pero, ¿qué está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche?

- La historia es demasiado larga para contarla ahora -dijo la chica. Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo. - Por favor, lléveme a casa. Se lo explicaré todo allí. La dirección es North Charles Street, número XXXX. Espero que no esté muy lejos de su camino.

El doctor refunfuñó y puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección que le indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo: - Ya hemos llegado. Entonces se giró y vio que el asiento de atrás estaba vacío. - ¿¡Qué demonios...!? -murmuró para sí el doctor. La chica no se podía haber caído del coche, ni mucho menos haberse desvanecido.

Llamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo había estado en toda su vida. Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris y aspecto cansado que lo miró fijamente.

- No sé como decirle qué cosa más sorprendente acaba de suceder -empezó a decir el doctor-, una chica joven me dió esta dirección hace un momento. La traje en coche hasta aqui y...

- Sí, sí, lo sé -dijo el hombre con aire de cansancio-, esto mismo ha pasado otras veces, todos los sábados por la noche de este mes. Esa chica, señor, era mi hija. Murió hace dos años en un accidente automovilístico en ese mismo cruce donde usted la encontró...

EL HOMBRE DE NEGRO
UN GRUPO DE JÓVENES REUNIDOS DE NOCHE RECIBEN LA VISITA DE UN SIMPÁTICO AMIGO
"Y como siempre, allí estábamos los de siempre, haciendo lo de siempre. Sentados en la oscuridad, alejados de todo aquel que solo quería imponernos algo. Todos hablábamos, reíamos, bebíamos y todas esas cosas que haces con los amigos.

Cuando mejor lo pasábamos, Carol, mi mejor amiga empezó a llorar mientras gritaba que en el fondo en la oscuridad había alguien que vestía de negro y estaba tan pálido (o al menos eso vio) que parecía un muerto. Todos comenzamos a reírnos y le dijimos que dejara de beber. Ella insistió.

Dos de los chicos que estaban con nosotras se ofrecieron a acompañarla hasta el sitio para que se convenciera de que allí no había nada ni nadie. Al final fuimos todos. Llegamos, miramos por todas partes y, como habíamos pensado, no había nada; mejor dicho, nadie.

A Carolina se le pasó el susto. Volvimos a crear el ambiente que teníamos, cuando vi algo: era ese hombre, el de negro. Me entró tal miedo que comencé a gritar. Los chicos pusieron cara de mosqueo y nos empezaron a decir que la broma había estado muy bien pero que paráramos, que se estaba haciendo pesada. Nosotras no dejábamos de decir que aquello no era una broma, que habíamos visto a aquel hombre o lo que fuese.

Después de un rato decidimos quedarnos allí un poco mas, pero esta vez cambiamos los sitios.
Cuando mas a gusto estábamos, uno de los chicos, Juan, le dijo a otro que mirase al fondo. Este se levanto y dijo gritando ¡¡¡¡CORRED!!!!

No tuve tiempo a girarme y mirar, pero se lo que vieron. ¡¡¡SI!!! Se que habíamos bebido, y también se que cuando se bebe se puede llegar a ver cosas que en realidad no están pasando pero en este caso lo vimos cuatro personas. No volvimos a aquel sitio nunca mas."

EL ESPÍRITU DEL NIÑO ERRANTE
EL ESPÍRITU DE UN NIÑO MUERTO HACE AÑOS AGREDE DE FORMA ESPORÁDICA A LOS HABITANTES DE UN PUEBLO
"Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a contar sucede en un pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero yo, como
visitante, y mis primas, hemos vivido unas experiencias que a la gente de allí les parece "normales".

Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir
un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar.

Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos
acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos del pueblo. Era verano y las noches invitaban
a pasarlas hablando y disfrutando de compañía.

Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían meter miedo. Decían que algunas noches
se oía el gemido de un niño pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle, en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían
un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que
incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de morir y
cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él.

Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de la mujer ¿cómo es que la gente no se va del pueblo también? Entonces nos contaron una especie de leyenda y del por qué creen que "eso" atacó tan ferozmente a la mujer.

Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a otro pueblo vecino. Para ello tenían que
atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que compartían los dos pueblos y que se hallaba
justo a la mitad del camino.

Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era el hermano menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no querían cargar con críos y éste se negó en rotundo, más que nada es que le daba miedo volverse solo.

Entonces decidieron despistarle. Al llegar a la altura del cementerio dijeron que iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien, este chico aceptó sin
sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron todos juntos, mientras este chico se escondía en otro lado pensando que todos estaban haciendo lo mismo.

Cuando ya le perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las tapias dejando a este chico escondido. No podían evitar reirse de lo fácil que había resultado engañarlo hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no le encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada.

Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda en el pueblo con la esperanza de que el chico les hubiese gastado una broma y se hubiese ido a casa.

Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre le preguntó por su hermano pequeño y éste le tuvo que contar la verdad. La madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca del muchacho al cementerio.

Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo del chico se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un nuevo difunto... El chico tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y la boca en una mueca de absoluto terror...

Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su hermano se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva post-traumática, pero no podían explicar los contínuos moratones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la cara...

Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los siete meses le ocurrió lo que ya contaron
antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la que escapó por poco. Los chicos decían
que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el cementerio.

Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa...

Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó a apoyarme en mi prima de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo... Miré hacia atrás, pero los chicos estaban hablando entre ellos a unos tres metros de nosotros.
Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la cara... una mano pequeña...

Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para meternos dentro. Los chicos hicieron
una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en el coche. Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos, golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada.

Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas personas... pero ellos sienten que tienen que estar
ahí para que ese niño que murió de forma tan violenta no esté solo... Llegará el momento en que pueda descansar en paz."
EL BOSQUE DE LOS SUICIDIOS
UN TEMOROSO CONDUCTOR ES SOLICITADO POR UNA PAREJA DE JÓVENES MIENTRAS ATRAVIESA UNA ZONA CONOCIDA POR SUS SUICIDIOS
Una noche un hombre iba atravesando por un bosque, donde había ocurrido muchos casos de suicidio. El bosque era tan enorme que apenas se encontraban los restos. El hombre iba en coche, y con un poco de miedo, ya que conocía la fama que tenía ese bosque.

"Dios mío, no me extraña que vengan aquí a suicidarse, esto está más perdido que... eh, ¿qué es eso?"

Notó que había algo en la carretera y cuando estaba ya cerca vio que era una pareja tendida en el suelo. La chica no se movía pero el chico estaba haciendo señal pidiendo ayuda.

El hombre se bajó del coche y le preguntó: "¿Qué os ocurre, en un sitio como aquí?"

"...Vinimos a suicidarnos... Nosotros queríamos casarnos, pero nuestros padres no nos permitieron por eso vinimos aquí, pero estoy arrepentido, por favor llévanos a algún hospital..."

El hombre llevó al coche a la chica que no se movía y le ayudó al chico a subir. Corrió todo lo que podía hasta llegar a un hospital más cercano mientras oía la voz del chico..."¿Está lejos el hospital?...Por favor dese prisa..."

El coche llegó al hospital. "¡¡Socorro, por favor, hay dos que están muy grave!!" El hombre explicó todo lo que había pasado mientras sacaban a los dos de su coche. Parecía que el chico había perdido el conocimiento.

El hombre tuvo que esperar un buen rato hasta que salió el médico que examinaba a los dos. "Doctor, ¿cómo están? ¿Se salvará la vida?"

"Siéntese... Vamos a ver, según lo que explicó los encontró en el bosque, ¿verdad?" "Sí" "¿Hace cuánto tiempo?"

"Hará.. como una hora o un poco más..." "Y dice que habló con el chico." "Sí, la chica no estaba consciente pero el chico me explicó lo que pasó y todo el camino me estaba diciendo que corriera, que me diera prisa."

"Es que... es muy extraño... Los he examinado y los dos están muerto por lo menos desde hace 5 horas..."

TERROR EN EL BOSQUE
LA PROTAGONISTA DE ESTA HISTORIA EXPERIMENTA EXTRAÑOS FENÓMENOS TRAS SABERSE PERDIDA EN UN BOSQUE
"Recuerdo la primera vez que pisé este bosque. Pasábamos el verano en una casa en plena naturaleza. Era un pequeño pueblo alejado de todo y de todos. Recuerdo que una vez me enfadé con mi madre y salí de casa a despejarme con el frío aire de la noche.

Empecé a andar sumida en mis pensamientos y de repente me encontré rodeada de árboles y demás arbustos.

Miré hacia todas direcciones pero era todo igual. El suelo era pedregoso pero cubierto de verdín. No había ningún tipo de rastro del hombre. Ni arbustos aplastados, ni marcas de huellas en el suelo. Estaba claro que hacía tiempo que nadie pasaba por allí.

Debería haberme envuelto el pánico, pues me había perdido en un bosque, literalmente dicho. Pero, en cambio, me sentí arropada por esos árboles. Sus troncos eran gruesos y de formas retorcidas. El aire formaba un silbido especial al chocar contra las largas hojas y la temperatura era idónea. Se veían destellos blancos por todos los sitios pues la luna se filtraba por donde podía entre aquellas enormes ramas. El aire frío contrastaba con la caliente temperatura y eso daba una sensación satisfactoria, como si estuviera drogada por algo que no sabía que era. El silencio era sepulcral, no se oía nada excepto el suave silbido del aire.

Empecé a andar y deseé quedarme allí de por vida. No pensaba en nada, simplemente andaba, disfrutando cada partícula de esa maravilla. Entonces me invadió el sueño y me tumbé en el suelo. Aunque había piedras me pareció el más confortable del mundo. Cerré los ojos y entre el aroma de fresca hierba me dormí.
Al día siguiente, me desperté en mi cama. Pensé que todo había sido un sueño, pues había sido demasiado surrealista para que hubiera pasado en la realidad.

El sol brillaba en el pueblo, de modo que me decidí a dar un paseo con una mínima esperanza de poder encontrar el lugar de mis sueños. Empecé a andar como el día anterior y lo encontré. No había sido un sueño.

Paseé, esta vez con el sol filtrándose entre las ramas y dando un toque dorado que idealizaba más el lugar. Me senté en el suelo y me quedé inmóvil. No hice nada, sólo respiré el fresco aire y observé. Observé cuidadosamente durante largo rato. Para mí el tiempo se detuvo en ese momento. Tenía la misma sensación que el día anterior, como si estuviera flotando. Pasaron las horas y sin quererlo se hizo de noche. Volví a casa sin saber como.

Cada día de los siguientes iba a ese bosque. Me quedaba observándolo, paseando sus hermosos caminos y saboreando su olor especial. Tantas horas pasé allí hasta que me absorbió por completo. A cualquier hora deseaba estar allí. Tanto lo deseaba que me desconcentraba y no prestaba atención a mis padres. No podía vivir sin ese bosque. Sentía que me faltaba el aire si no iba allí. Así que una noche me escapé y volví.

Entonces me senté en el suelo como siempre y empecé mi meditación diaria. Pero ese día no iba a ser como los demás. De repente todo se volvió diferente. Lo primero que sentí fue la temperatura. Ese aire cálido que antes flotaba se convirtió en uno gélido que me dio escalofríos por todo el cuerpo. El olor ya no era de hierba fresca si no de algo repugnante, como podrido. Me levanté y observé intentando averiguar que le pasaba a mi bosque. Pero una sensación de terror me envolvió, ya que no me pareció seguro sino todo lo contrario.

Me entraron ganas de salir de allí, así que empecé a andar a paso ligero hacia la salida. Pero después de andar un largo rato, volví al mismo lugar. Me entró el pánico, pues mis ganas de dejar ese bosque aumentaron, de modo que empecé a correr.

De repente algo me cogió del tobillo y me caí. Mientras mi labio sangraba me levanté dispuesta a correr todo lo que podía. Y así lo hice. Mientras corría, el silbido del aire se convirtió en aullido, los troncos de retorcidas formas parecía que me observaban con cruel aspecto y cada vez me costaba más correr. Y llegué al mismo sitio. El agotamiento se unió a mi desesperación e hice un último esfuerzo. Corrí lo más que pude hacia otras direcciones mientras el bosque me gritaba en los oídos y el aire frío me helaba los huesos. De repente, las piernas se me paralizaron y con un gemido caí.

Levanté la vista con mi labio sangrante y observé que enfrente de mí se erguía un gran árbol idéntico a sus compañeros. Me quedé mirándolo y no se como, en ese momento supe que nunca saldría de ese bosque. Un imán muy fuerte me atraía hacía ese árbol y en un momento sus formas retorcidas de empezaron a mover con un ruido ensordecedor, abriéndose como una flor en primavera. Esa fuerza me atraía más y más hasta que me encontré dentro del árbol. Sus formas entonces se empezaron a cerrar hasta que todo fue oscuridad. Estaba dentro del árbol. Se hizo el silencio.

Mis lágrimas recorrían mi rostro mientras yo golpeaba en todos los sitios son todas mis fuerzas. Hasta que un dolor indescriptible se apoderó de mi cuerpo. Me paré sobresaltada. Empecé a sangrar más de mi labio. Me dolía todo. Entonces grité y salpiqué sangre que salió de mi garganta. No sabía que me pasaba. Mis lágrimas se habían tornado rojas y mi nariz sangraba a borbotones. Me ahogaba. De repente me quedé inmóvil.

Ahora podía ver dentro de mi tronco de árbol tras una cortina púrpura que ocultaba mis ojos. Sabía que ese iba a ser mi hogar para siempre. Sigo aquí. Mi antigua personalidad no se ha muerto del todo. Aunque forme parte de este bosque y sea su máxima aliada, aun tengo recuerdos de mi vida anterior. Mis padres, el pueblo y mis agradables visitas a este bosque antes de que me mostrara su verdadera cara. No sé como, puedo observar el resto del bosque por si viene alguien que pueda acompañarnos. Le engañaremos hasta que sea demasiado tarde.

Le atraparemos como me atrapó a mí. Y así viviré hasta que a este árbol se le acabe la vida y con la suya la mía también."

LA MECEDORA
LA SINIESTRA HISTORIA DE DOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS QUE DECIDEN LLEVARSE A LA RESIDENCIA UNA VIEJA MECEDORA ABANDONADA EN LA CALLE
"Yo vivo en una residencia de estudiantes y las habitaciones no es que tengan muchos muebles: dos camas, dos armarios y una mesa con dos sillas. Como podreis comprobar no vivo solo; comparto mi habitación con mi amigo Sergio. Pues debido a esa escasez de muebles y de la amplitud de la habitacion, un día que volvíamos de la biblioteca, vimos en un contenedor una mecedora vieja que estaba chulisima y la pillamos. Estuvimos meciéndonos en la calle y decidimos subirla a la habitacion. No fue nada facil hacerlo y sortear al bedel, que un tio tope brasas. Pero con mucho arte lo conseguimos y dejamos la mecedora en una esquina de la habitacion y fue acumulando ropa encima de ella.

Pero una semana después, una noche que estaba estudiando, me parecio ver que la mecedora se movia, era imposible, al principio pense que seria una corriente de aire o algo, y me levante a cerrar las ventanas, pero las ventanas ya estaban cerradas. Pensé: 'serán imaginaciones mias', y me volvi a sentar en la mesa, pero por el rabillo del ojo no podia dejar de mirar la mecedora. Cuando me olvide del incidente, oi¬ un ruido y me gire. Las cazadoras que estaban en el respaldo de la mecedora habian caido al suelo. Me levanté a recogerlas y vi, esta vez muy claramente, que la mecedora se movía, y no era por la inercia de haberse caído las chupas. Se movía muy despacio, como si alguien se estuviese meciendo. Bajé corriendo a la sala de TV a avisar a Sergio. Subio conmigo mientras repetía que serían cosas mias, y cuando abrimos la puerta vimos la mecedora tirada en el suelo, de lado, y todas las ropas desperdigadas por la habitacion. Sergio dijo que vale, que muy buena la broma pero que no se creia nada. Levante la mecedora y volvio a poner la ropa encima. Y nos fuimos a la cama. Yo no podía quitar ojo a la mecedora pero finalmente me dormí.

De pronto me desperto un ruido, como un roce de algo con algo, y encendi¬ la luz, Sergio se desperto. 'Tío apaga la luz', dijo.' ¿No oyes un ruido?', le dije nervioso. 'No, solo te oigo a ti dando la brasa', grito. Finalmente escucho el ruido. Era como un roce. Buscamos de donde venia y vimos el llavero metalico que colgaba de la llave de la cerradura balanceandose y pegando con la puerta de madera. Estabamos cagados de miedo mirandolo y de pronto empezo a dar vueltas como loco, en círculo, como cuando das vueltas a una cadena alrededor de un dedo, pero lo haci¬a solo y alrededor de la llave que estaba encajada en la cerradura. Sergio se cabreo. Que ya valia, que muy buena la bromita; y yo: 'tio, que no soy yo'. Y de repente empezo a cerrarse con dos vueltas la cerradura. Clack, clack. Clack, clack... Sergio dijo 'Vale, ya se, estan cerrando con otra llave por fuera', y se giro como diciendo 'aqui¬ ya esta todo arreglado', pero me empujo para que me girase. La mecedora estaba moviendose suavemente.
Estabamos que se nos salía el corazon por la boca. El ruido de la llave paro y el llavero se dejo de mover, pero la mecedora se empezo a agitar de forma violenta..., mas y mas, mas y mas..., hasta que se volcó.

Sergio abrio la puerta y salimos al pasillo. Decidimos no contarlo. Despues de un rato deambulando por ahi volvimos a la habitacion, cogimos la mecedora y la bajamos al patio.

Al dia siguiente el bedel pregunto en el comedor que quien había metido una mecedora en el patio, que ya estaba harto de chorradas y que el proximo que armase alguna se la iba a ganar. Cuando despues de desayunar nos ibamos para clase vimos al dire de la resi ojeando la mecedora. No sé si la habra cogido."

EL HOMBRE LOBO
UN JOVEN CONTEMPLA ATERRADO LOS EXTRAÑOS FENÓMENOS SUCEDIDOS DURANTE SU VISITA A UN PUEBLO DE ZAMORA CON MOTIVO DE UN ENTIERRO FAMILIAR
Todo comenzó en el invierno de 1.993. Yo tenía 24 años y era una persona normal, joven y alegre. Había viajado solo al pueblo
de mis padres en Zamora para asistir al entierro de una tia de mi padre que había fallecido a los 84 años de edad.
Llegué cuando todo había terminado. Pedi disculpas a mi abuelo por no poder haber llegado antes, pero es que todo había sido tan precipitado. Las campanas tocaron a muerte, y un escalofrio recorrió mi cuerpo.
Comenzaba a anochecer y el frio se notaba cada vez más; además había empezado a nevar. El pueblo parecía ser un pueblo fantasma.
Me dirigia a casa de mi abuelo que está alejada de las demas casas, y entonces lo escuché nitidamente.
Era un aullido, un tremendo aullido de lobo. Sentí un aliento fetido a mis espaldas; me di la vuelta y entonces lo vi; era un tremendo lobo negro. Sus ojos tenian un brillo asesino y sus fauces abiertas buscaron mi cuello.
En un instante se abalanzó sobre mi y me tiró al suelo. No podía zafarme, tenía mucha más fuerza que yo. Sentí el primer mordisco
y después escuché un disparo.
Cuando desperté me encontraba en casa de mi abuelo. El había sido el autor del disparo. Pregunté por el lobo; y mi abuelo me lo enseñó. Alli estaba, muerto. Era un ejemplar tremendo, quizas su peso llegara a los 70 kilos.
Me toqué el cuello; me dolía la herida que me había producido la terrible alimaña.
Mi abuelo me trajo la cena y al poco rato me fui a la cama y me quedé profundamente dormido. Soñé con el tremendo lobo, me miraba, sus ojos eran claros y me sentí relajado.
Me desperté no se a que hora de la madrugada. Me seguía doliendo la herida del cuello. Me acerque a un espejo para mirarme y entonces mi sangre se heló en las venas.
Me toqué las orejas y me dí cuenta que eran puntiagudas; mis ojos ya no eran azules, sino marrones y oblicuos, mi nariz era un largo y tremendo hocico, y mis manos....
¡Dios, mis manos no eran manos, se habían convertido en unas horribles garras, garras de lobo... Y mi cuerpo estaba lleno de un pelo duro y negro...
¡Me había convertido en pocas horas en un hombre-lobo... Era una locura; una tremenda locura, pero asi era; y ahora sentía unas ganas tremendas de comer ¡carne fresca!.
Escuché un ruido en la otra habitación; era mi abuelo que estaba roncando, me acerqué a su cama, lo agarré por la cabeza y le mordí en el cuello; la sangre empezó a salir a borbotones y yo comía su carne con tremendo apetito.
Después de esto, me acerqué a la ventana y miré la luna ¡Estaba llena y me miraba! Un aullido lastimero salió de mi garganta.
Era la primera muerte de las muchas que tendría que llevar a cabo al haberme convertido en un monstruo sediento de sangre y carne humana.
Me desperté con un dolor de cabeza increible y un sabor agridulce en la boca. Me toqué con los dedos la comisura de los labios y noté que tenía algo que parecía reseco; entonces me dí cuenta de lo que era. ¡Sangre!...
Miré a mi alrededor y ví que estaba totalmente desnudo al lado de mi pijama que estaba tirado en el suelo y totalmente destrozado.
¿Qué extraños sucesos habían ocurrido la noche anterior?...
Fui a la habitación de mi abuelo. Lo que vieron mis ojos parecía una pesadilla. Alli estaba el viejo o lo que quedaba de él; toda la habitación estaba ensangrentada. ¿Quién había hecho aquella atrocidad?. La respuesta no quería aceptarla mi cerebro.
Han pasado ya dos meses desde aquellos terribles acontecimientos y cada plenilunio se repite el mismo ritual. ¡Debo salir a buscar carne humana. He leido bastante en este tiempo sobre la licantropia, esa tremenda enfermedad que me ha convertido en una bestia asesina; en todos los libros dice lo mismo:
"Al hombre-lobo debe matarlo alguien que lo ame y sienta mucho cariño por él; y debe hacerlo disparandole al corazón una bala
de plata o en su defecto un cuchillo plateado"...
Dire también que en este tiempo he conocido a una muchacha; yo siento verdadera pasión por ella y me parece que ella también
siente lo mismo por mi. ¡Dios mio!, cada vez que hay luna llena debo buscar cualquier pretexto para no verla todo ese tiempo.
Es una locura, pero debo decirselo, debo contarle en lo que me he convertido...
Ella lo comprenderá; será esta noche. Tengo preparado ya el puñal...
Esta carta se encontró al lado del cadaver de un joven con un puñal de plata clavado en el corazón.
Junto a él una joven que confesó haber sido la persona que lo había matado. El motivo....
"Dijo que aquella noche él se había convertido en un hombre-lobo"
EL PERRO DE SATANÁS
EN UNA FÁBRICA DE MAR DE PLATA (ARGENTINA) SE SUCEDEN EXTRAÑOS SUCESOS QUE TIENEN EN VILO A LOS EMPLEADOS
Se dice que hay una fábrica en un barrio precario en la ciudad de Mar de Plata, en Argentina, en la cual suceden muchos hechos extraños.

Detrás de la fábrica hay un descampado y muchas veces por la noche se suelen ver duendes o nenes que corren y desaparecen, y lo más tenebroso de todo viene ahora...

Esta fábrica reporta un desaparecido por año, especialmente entre los serenos que la vigilan. Por la noche, cuando el sereno cuida la fábrica, suele escuchar silbidos y hasta respiraciones cerca.

Una vez corrió el rumor de que uno de los empleados por la noche mientras vigilaba el lugar al sentir un gruñido se asomó por la ventana y vio un perro gigante, así como un caballo, y que no se va a olvidar nunca de los ojos rojos de este.

Dicen que el dueño hizo un pacto con el diablo y desde ahí nunca más le robaron, pero a cambio él debe entregar un alma por año, o sea la de un empleado.

Este perro es supuestamente una bestia enviada por el mismo Satanás para evitar los siniestros, dado que es un barrio extremadamente peligroso.

LOS NIÑOS DE ILLFURT
En 1864 una familia comenzó a tener lo que se pensó que eran manifestaciones demoníacas. Hoy hubiera sido puesto en duda por científicos y seguido con interés por la iglesia pero en aquella época, que tuvo una duración de cinco largos años, la vida era distinta. Tal era el ambiente que en 1867 se autorizó que se realizara un contundente exorcismo con las consiguientes complicaciones. A los críos "poseídos" se les llamó los endemoniados de Illfurt (Alsacia)
Los dos crios protagonistas de esta historia eran hijos de los Burner, que tenían otros tres hijos. Los supuetos poseídos se llamaban Teobaldo y José, y apenas tenían 9 y 8 años respectivamente en 1864.
Teobaldo dijo ver al menos treinta veces a un espíritu al que consideraba su maestro, pero no era un ser físicamente humano, sino una imagen con patas de gato, pezuñas de caballo, pico de pato y cuerpo de plumas. Al parecer el fantasma sobrevolaba al chiquillo amenazándole con estrangularle, y el niño, tratando de defenderse, le lanzaba y luchaba contra él ante los ojos atónitos de los espectadores que sólo le veían a él. Lo que hizo creer a los demás que la visión era real aunque ellos no pudieran verla, es que el chiquillo capturaba plumas del cuerpo de su visitante que luego los espectadores veían, tocaban, olían (echaban una peste fétida) e incluso trataban de quemar sin éxito.
Las similitudes con otros exorcismos al menos calificados como tal fueron las siguientes: una voz hablaba desde ellos sin necesidad de que movieran su pequeña boca, una voz adulta, masculina, que soltaba improperios contra lo más sagrado (respetando únicamente a la Virgen), y se reía del efecto que sus poderes hacían sobre el personal, como inundar la habitación de un calor sofocante que era insoportable incluso en el más crudo invierno.
También producía en los cuerpecitos de los niños bultos terribles, con movimientos horrorosos haciendo de sus estómagos una visión traumática. Cuentan que se hinchaban hasta el límite y vomitaban espuma, musgo y plumas, cubriendo la habitación del olor fétido de las plumas sucias.
A veces unía las piernas de los chiquillos como si tuvieran cemento y nadie tenía la fuerza suficiente como para separarlas.
Tenían una rapidez nunca vista, y eran capaces de girarse en cuestión de segundos como si estuvieran accionados por un motor a propulsión, de forma que sus giros asustaban y sorprendían a la gente, y también demostraban momentos de rabia y enfado golpeando a destajo todo lo que había ante ellos, sin notar cansancio aunque se pasaran horas haciéndolo.
Los chiquillos hablaban y entendían todo tipo de lenguas, latín, inglés, francés, dialectos españoles... Además mostraban conocimiento de lo que pensaban los demás o descubrían dónde había objetos ocultos, o incluso se permitían el lujo de avisar de la muerte de alguien del pueblo con el consiguiente estupor de los familiares. También les hacían partícipes de acontecimientos pasados que todos desconocían. Para enojar a los espectadores solían descubrir sus más oscuros secretos poniéndolos en evidencia.
Los cuerpos poseídos reaccionaban ante el agua bendita con furor, y cuando la monja que les alimentaba dejaba caer un agota de agua bendita en sus platos desde otra habitación para no ser vista, los niños miraban el plato y se negaban a comer.
Además sus cuerpos, yacidos o sentados, se elevaban por manos invisibles.
4 PUENTES
Rebeca tenía dos abuelos a los que adoraba, pero ahora están muertos. Y sobre ellos es la historia que os voy a contar.
Un día el abuelo falleció y la abuela quedó como un alma en pena vagando por la casa que habían compartido tantos años en amor y armonía. Aún tenía familia por supuesto, pero no era lo mismo. La abuela tenía mucha confianza en Rebeca, tanta que terminó confesándole algo que le ocurría: soñaba con su marido muerto.
"Hay cuatro puentes, y al final de los puentes está él, alargando la mano para que vaya con él".
Pasaron los días y los meses, y una noche fue Rebeca la que tuvo un sueño extraño:
Era pequeña y entraba a un ascensor con su abuela. Iban cogidas de la mano y el elevador ascendía pisos y pisos. Una especie de viaje sin retorno puesto que el ascensor no era familiar para Rebeca. No sabía cuántos pisos habían ascendido cuando, de pronto, el ascensor se paró y se abrieron las puertas.
La abuela soltó la mano de Rebeca y salió. Ella trató de avanzar pero su abuela le dijo: "No, tú no vienes conmigo". La abuela le sonrió en su sueño y aquí terminó todo.
Cuando Rebeca se despertó por la mañana su abuela había fallecido la misma noche. En el sueño se había despedido de ella.
Y me preguntaréis, ¿qué tienen que ver los cuatro puentes en esta historia? Cada puente es un mes. La abuela falleció cuatro meses después que su marido, o sea, cuatro puentes después... y recordad que ya os lo decía ella en su sueño: al final de los cuatro puentes, su fallecido marido le tendía la mano.

Tengo que avisar que Rebeca tuvo después y durante años la desagradable experiencia de "ver" a su abuela mirándola desde coches de desconocidos, como si la estuviera observando, y siempre, siempre, echaba a correr llorando hasta llegar a casa.
LAS LUCES
Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.
Eso sí, tenía visitantes misteriosos.
Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos".
La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.
Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.
La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?
Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.
La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.
No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.
Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.
No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.
EL COCHE
Erámos un grupo de siete chicas, nos reuníamos los fines de semana, algunas tardes entre semana y pasábamos los veranos juntas. Una de nosotras trabajaba en una cervecería por lo que era allí donde nos reuníamos. Esta chica tenía muchos problemas en casa, un padre alcóholico, una madre que no le hacía ni puñetero caso...... Salimos ella y yo de marcha solas un par de veces y una de esas veces cuando la dejaba a las siete de la mañana en la puerta de su casa, su padre entraba también con una tajada como un piano. Ella me dijo: Si yo faltará el se moriría............(Era ella la única de la familia que se preocupaba de recogerle de los bares cuando ya no podía más y se encontraba tirado). El caso es que no la ví en unos días..... una tarde de verano me preguntaron hacía cuanto que no la veía y me dijeron que había tenido un accidente. Yo -ingenua de mí- me fuí a su casa pensando en un piñe de moto y en ir a verla al hospital cuando me enteré de que había sufrido una bajada de tensión y se había ahogado en una piscina porque nadie se había dado cuenta a tiempo..... No sé que me pasó que mientras el resto de la gente se hundió a mi alrededor, yo saqué fuerzas no sé de donde, y primero reconocí el cadaver (que no me asustó ni impresionó lo más mínimo, cuando yo siempre había pensado que pasaría lo contrario si tuviese que verme en esas circunstancias) y además aún tuve fuerzas para arreglar todo el papeleo del entierro y organizar la parte "social" del macabro acto que es enterrar a la gente que quieres. Todo aquella marabunta pasó, el dolor se agudizó conforme se fue calmando el ambiente y pasarón los días y yo......... me sentí de pronto fatal (una reacción tardía pero no por eso menos traumática). Los meses siguientes me pasó que más de una vez yendo en mi coche sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo y notaba una presencia en el asiento trasero que me hacía mirar por el retrovisor para comprobar que ella no estaba allí... siempre coincidía aquella sensación de miedo y frío con una canción que nos gustaba mucho y que yo aún ponía con asiduidad. Una vez fue tanto el miedo y el feeling que aquella "presencia" que tuve que aparcar en la cuneta y mirar hacia atrás acojonada para convencerme de que no había nadie...... Al cabo de los meses tuve que vender el coche, porque me daba pánico tener un accidente al ir a buscarla en la parte trasera cuando notaba su presencia allí, (si no lo has sentido no lo entenderás y creerás que el subconsciente me traicionó) pero aquella sensación era tan fuerte y real que una y mil vidas que yo viva juraré que ella estába allí. Cambié de coche como digo y aquel miedo cesó de repente y los escalofríos también. Ah se me olvidaba! Justo un año después murió su padre.... como ella predijo. Recientemente viendo "El sexto sentido" he llorado, de rabia, de dolor, y de nuevo de miedo, porque he pensado que a lo peor mi amiga no sabía que estába muerta y seguía montándose en mi coche para que la llevase de marcha.......

EL LOCO
Los padres de Lucia y Maria van a una cena de negocios y las dos tienen que quedarse solas en su casa. Estan aburridas, no hay nada en la tele y deciden poner la radio: Interrumpimos la emision para ofrecerles un boletin informativo de ultima hora: Un psicopata se ha escapado del manicomio. Es muy peligroso, asi que les recomendamos que tomen precauciones.'
Mari¬a y Lucia, ya cansadas, se van a dormir, pero se olvidan de algo muy importante: cerrar muy bien las ventanas. Se van a la cama sin ninguna preocupacion, puesto que no le hicieron mucho caso a las noticias.
Por la noche las desperto un suave golpeo, pero no le dieron mucha importancia. Se pusieron a leer y el ruido se haci¬a cada vez mas fuerte. De repente, Mari¬a oyo un fuerte grito en la habitacion de Lucia y el ruido desaparecio a lo lejos. Maria se acerco a ver que pasaba y encontro a su hermana pequena degollada debajo de la cama con una nota que deci¬a: 'Si se hubiese subido al armario no le habri¬a pasado nada'.
Desde entonces se dice, o por lo menos eso he oido, que el loco sigue suelto buscando la siguiente victima.



_________________
*No vivas la vida,vive tu sueño
*No dejes qla muerte t lleve en sus brazos mientras duermes

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